27.11.00

CRÓNICAS MARCIANAS, PREMIO ONDAS AL MEJOR PROGRAMA DE ENTRETENIMIENTO





El Ondas al mejor programa de entretenimiento en realidad fueron dos. Uno para Crónicas marcianas (Tele 5) y otro para La cosa nostra (TV-3, la cadena autonómica catalana). Los responsables de ambos espacios llevaron a la gala la imaginación que caracteriza a sus programas. En nombre del equipo que dirige Xavier Sardà, una emocionada Rocío Jurado de pega recibió la estatuilla, mientras que Andreu Buenafuente llegó al escenario con toda su peña de El Terrat.

La falsa Jurado, vestida con un maxiabrigo de pieles blanco, recogió emocionada el caballito alado, del que dijo que "es estupendo para poner encima de la tele". La cantante de mentirijillas aprovechó la oportunidad que le brindaba la presencia de numeroso público en la sala para recriminar a Sardà que trate tan mal a su familia, y para pedirle a Jesús Polanco, presidente de PRISA, un Ondas. "A ver si me regala un premio de éstos, que siempre se lo da a Ketama", se quejó la folclórica.

Buenafuente salió arropado por toda su tropa: Paco, Sebas, Sergi Mas, Palomino y Fermí Fernández. Tras agradecer el premio, dijo que les hacía tanta ilusión que querían conservar el momento en una instantánea, así que pidió a Gemma Nierga que les hiciera una foto de grupo con el público al fondo. "Perdonen que les demos el culo", se disculpó mientras posaban.

(EL PAIS – 7 Noviembre 2000)

7.11.00

ENTREVISTA A IVONNE REYES, LA 'MARCIANA' MÁS SEXY



Adereza con su gracia picantona las noches locas de Javier Sardá en Tele 5. Se ha convertido en uno de los fichajes estrella de esta temporada en Crónicas marcianas y sus divertidas opiniones sobre sexo han conquistado a la audiencia.

Teleprograma: ¿Se siente realmente una marciana?

Ivonne Reyes: Reconozco que necesito más tiempo. Todo el equipo está muy compenetrado y yo sólo voy una vez por semana.

TP: ¿Qué aporta al debate sobre sexo?

I.R.: Tan sólo mi opinión. Yo no tengo un papel determinado, no voy de buena ni de mala. Cada persona que está sentada a la mesa da su punto de vista y es el público quien elige.

TP: ¿Se siente cómoda hablando de sexo?

I.R.: Sí, como hablando de cualquier cosa. El sexo es un tema más del que hablar.

TP: ¿Se atrevería a ejercer de reportera erótica, como su compañera Chiqui?

I.R.: Ya hice algo parecido en La noche prohibida de Antena 3. No me importa ser reportera erótica, pero hay que tener mucho cuidado para evitar que te encasillen. Si eres mujer y hablas de sexo te etiquetan. A mí me gusta hacer cosas muy distintas.

TP: ¿Por qué cree que la maternidad en solitario da más morbo?

I.R.: Porque se sale de las costumbres de la vida.

(TP – 6 Noviembre 2000)

YVONNE REYES, LA 'MARCIANA' MÁS SEXY, ADEREZA CON SU GRACIA PICANTONA LAS NOCHES LOCAS DE JAVIER SARDÁ



Yvonne Reyes, la marciana mas sexy

Se ha convertido en uno de los fichajes estrella de esta temporada en Crónicas marcianas y sus divertidas opiniones sobre sexo han conquistado a la audiencia.

Teleprograma: ¿Se siente realmente una marciana?

Ivonne Reyes: Reconozco que necesito más tiempo. Todo el equipo está muy compenetrado y yo sólo voy una vez por semana.

TP: ¿Qué aporta al debate sobre sexo?

I.R.: Tan sólo mi opinión. Yo no tengo un papel determinado, no voy de buena ni de mala. Cada persona que está sentada a la mesa da su punto de vista y es el público quien elige.

TP: ¿Se siente cómoda hablando de sexo?

I.R.: Sí, como hablando de cualquier cosa. El sexo es un tema más del que hablar.

TP: ¿Se atrevería a ejercer de reportera erótica, como su compañera Chiqui?

I.R.: Ya hice algo parecido en La noche prohibida de Antena 3. No me importa ser reportera erótica, pero hay que tener mucho cuidado para evitar que te encasillen. Si eres mujer y hablas de sexo te etiquetan. A mí me gusta hacer cosas muy distintas.

TP: ¿Por qué cree que la maternidad en solitario da más morbo?

I.R.: Porque se sale de las costumbres de la vida.

Completan el trío sexual...

Carmen Berdugo. Es la médico sexóloga del programa, y asegura que en este país se habla mucho de sexo y se practica poco.

Chiqui Martí. Tiene 29 años de edad y, además de realizar los reportajes eróticos, trabaja en Show Girls, un local barcelonés haciendo 'striptease'.

(TP – 7 Noviembre 2000)

5.11.00

BORIS IZAGUIRRE: “VIVIMOS EN UNA SOCIEDAD DE PERVERSA FICCIÓN”



Boris Izaguirre retrata el mundo contemporáneo de forma sarcástica en «Morir de glamour», un «ensayo libérrimo».

Si un libro parte de la delirante premisa de que el glamour responde a un invento de la CIA para conquistar Europa, el Hotel Palace se convierte en un lugar perfecto para explicar sus claves. Y si lo firma Boris Izaguirre, travestido de «autor mediático», es in en grado superlativo.

El rostro más inteligentemente histriónico de la televisión se redime de su reciente fracaso con el programa El anfitrión sentándose en un sillón chic para desplegar su irónica capacidad dialéctica, la misma que se extiende por las páginas de su libro Morir de glamour, que acaba de publicar Espasa. Una crónica del mundo que le ha tocado vivir bajo un prisma de humor desenfrenado.

«Lo que he escrito es un ensayo libérrimo. Porque, en la sociedad post-síndrome Ana Rosa Quintana, los autores mediáticos nos enfrascamos en nuestros programas de televisión, y eso nos impide terminar nuestros libros en los plazos acordados. Por eso me dijeron en la editorial que escribiera un libro con más tranquilidad, que no tenía por qué ser necesariamente una novela», declaró ayer sarcásticamente Boris Izaguirre a este periódico.

«El libro comenzó a escribirse solo. A medida que avanzaba, me iba riendo cada vez más porque es muy positivo y me iba hablando a mí mismo», recordó el habitual colaborador de Javier Sardá en Crónicas marcianas.

Rendido a los pies de su propia fama, el autor de las novelas El vuelo de los avestruces y Azul petróleo reconoció haberse servido del glamour como un «arma» para ver un mundo en el que «ya no existe la realidad». «Vivimos en una sociedad de fascinante y perversa ficción. Yo fui guionista de culebrones y ahora que me he transformado yo mismo en un personaje, lo asumo totalmente. Prefiero entregarme a la ficción».

Boris Izaguirre se niega a considerar el glamour como un concepto anticuado: «No es algo del siglo pasado, del siglo XX. Pero sí lo son, en cambio, la buena educación y el saber estar. Odio el saber estar, me parece reaccionario todo eso. Prefiero el no estar». Para compensarlo, según precisó, propone «un glamour permanentemente expuesto a que le pase de todo: a que lo violen, a que lo desvistan, a que lo vuelvan a vestir».

Amante de las frases contundentes, su acelerada diatriba prosigue con la reivindicación que se encuentra en la base del libro: «Tenemos que asumir nuestra contemporaneidad». Y de nuevo, su palabra fetiche. «Estamos viviendo la segunda transición, la del glamour, que nos permite ser más democráticos, aunque tampoco estamos exentos de caer en la vulgaridad. Sí, estamos atravesando ese estadio».

Con su particular pluma, tan frívola como plagada de nombres propios del cine, la música y el petardeo, Izaguirre se erige en un observador nada inocente obsesionado con emular a algunos de sus grandes mitos literarios. «Los novelistas que más me gustan, sobre todo anglosajones, siempre tienen una obra en la que asumen su papel de columnistas o cronistas y dicen lo que piensan sobre la sociedad. Pero el mío no es ningún vómito sino un libro positivo», señaló.

Boris Izaguirre, para quien la sociedad se revela como «masoquista» porque los hombres «se torturan para hallar la mínima verdad», traza en uno de los capítulos un recorrido por varias ciudades que le subyugan. «Mi ciudad ideal es Londres porque cada 20 años sucede algo allí que demuestra que sigue estando viva. Esa es una de las tácticas del glamour: primero inventarse, después reinventarse y finalmente llegar a un chic campeador. Londres tiene esa capacidad mimética, mientras que Nueva York, más que una ciudad, es un escenario. Yo hablo de las ciudades, especialmente de ésas a las que siempre vuelves, para referirme a la globalidad».

(Francisco Chacón - EL MUNDO – 5 Noviembre 2000)