31.1.00

LOS OBISPOS INVITAN A LOS ESPECTADORES A PROTESTAR ANTE TELECINCO POR LA EMISIÓN DE CRÓNICAS MARCIANAS





La Conferencia Episcopal Española (CEE) emitió ayer un contundente comunicado a propósito de la emisión de una edición de Crónicas marcianas , de Telecinco, en la que se ridiculizaba al Papa Juan Pablo II. Los obispos recomiendan en su nota a los telespectadores protestar ante la cadena privada y les invita a no seguir las emisiones de este tipo de programas televisivos.

En la madrugada del pasado viernes, en el programa de Telecinco Crónicas marcianas se emitió un debate centrado en la pregunta ¿Debe dimitir el Papa?. Durante su transcurso, al que acudieron como invitados Begoña Ameztoy, Javier Mahillo, Juan Adriansens, Pilar Rahola y Ramoncín, se llegó a calificar al Papa Juan Pablo II de farsante, impresentable y caradura , tal y como denunció ABC el pasado sábado en estas mismas páginas. Incluso se llevó a cabo una parodia de los gestos del Santo Padre.

Supuesto debate

La Conferencia Episcopal emitió ayer un comunicado en el que señala que los participantes en el supuesto debate realizaron descalificaciones e insultos y ridiculizaron la figura del Pastor Supremo de la Iglesia Católica . En su nota, la CEE reconoce que la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española recibió desde la mañana del día siguiente a la emisión del mencionado programa numerosas comunicaciones de ciudadanos y ciudadanas que habían seguido la referida emisión manifestando su malestar y desaprobación por los contenidos y comentarios ofensivos e injuriosos hacia el Papa expresados durante el programa.

En la edición a la que hace referencia la nota de la Conferencia Episcopal, y tal y como ya informó ABC, Ramoncín señaló que: En las iglesias se vende humo. La religión católica es la que más vende, porque nunca han sido respetuosos con los que no creen en ella. Siempre han llevado bajo palio a los mayores dictadores de la historia, como es el caso de Pinochet. De Juan Pablo II manifestó que es un farsante, como todos los Papas; un caradura que vende parcelas en el cielo para después de muertos. Es impresentable , añadió.

Gestos y muecas

Uno de los momentos más polémicos del programa que dirige y presenta Javier Sardá en la cadena privada de televisión fue cuando otro de los intervinientes, Juan Adriansens, mientras comentaba que ahora las televisiones persiguen al Papa y a todo el mundo y recogen cómo se cae, cómo le tiembla la mano..., comenzó a parodiar la imagen de Su Santidad el Papa Juan Pablo II con un amplio repertorio de gestos y muecas. Así, que se va a caer..., repetía mientras interpretaba su número.

El comunicado difundido ayer por la Conferencia Episcopal Española recoge que la CEE deplora y rechaza esta emisión, a la vez que pide el respeto y la consideración, exigible para cualquier persona, no coarta la libertad de expresión, bajo la que nunca se puede amparar el insulto, la ridiculización, la burla, el sarcasmo o la calumnia.

Finalmente, la Conferencia Episcopal Española invita a los telespectadores y usuarios católicos a que cuando en programas y publicaciones se produzcan situaciones como la que es objeto de esta nota protesten ante las empresas y responsables de las mismas, y opten, en el ejercicio de su libertad, por no seguir las aludidas emisiones.

(ABC – 28 Enero 2000)

29.1.00

FREAKS



Así se titulaba la película que Tod Browning firmó en 1932, una cúspide del cine fantástico, incomprendida en su época, que en España se estrenó tardíamente, con el título de La parada de los monstruos . En Freaks, Tod Browning convocaba a un elenco de enanos, hombres demediados, mujeres barbudas y otros especímenes humanos que hacían de la aberración anatómica un vínculo de hermandad. La película, de una crueldad lúcida y sin ambages, resultó insoportable para las audiencias de la época (acostumbradas a los monstruitos de peluche) y constituyó un estrepitoso fracaso; todavía hoy, las televisiones se resisten a emitirla, por temor a avivar sentimientos de repulsa entre el público más gregariamente adscrito a la corrección política.

Para saciar esa necesidad sórdida e inconfesable que los seres humanos sentimos de vernos reflejados en el espejo de la deformidad, y, para esquivar la hipocresía colectiva que impediría la emisión de una película tan descarnada como Freaks, las televisiones propician, a modo de válvula de escape, la proliferación de programas como aquelarres de monstruosidad. Sólo que esa monstruosidad, en lugar de exhibirse a pecho descubierto, se disfraza con los barnices de la banalidad, el humor paródico, la zafiedad inofensiva y el energumenismo, para resultar más fácilmente digerible.

Crónicas Marcianas , el magazine sonámbulo conducido por Javier Sardá, satisface a la perfección esa necesidad sórdida e inconfesable. Por él desfilan enanos, tullidos, sarasas despendolados, taradetes más o menos graciosillos, travestis obesos y hasta Pilar Rahola. No suelo demorarme demasiado en su contemplación, dados mis hábitos diurnos, pero, cuando lo he hecho, me he regocijado con su repertorio de adefesios. Crónicas marcianas ùquerámoslo o noù es un programa divertido y desquiciado, si se quiere cochambrosamente desquiciado, lleno de ritmo e impregnado de una visión bizarre de la realidad. Como una película de John Waters, digamos, para que los cinéfilos me entiendan. La originalidad del programa consiste en mostrarnos la normalidad desde la perspectiva de unos seres que, según unos cánones discutibles, consideramos anormales. A mí esta iniciativa me parece desinfectante y terrorista, y por lo tanto muy saludable, siempre que el espectador sepa instalarse en un apacible distanciamiento. La grosería intelectual exhibida sin tapujos, el regodeo en los instintos más plebeyos, la procacidad y la coprolalia campan por doquier, pero todo este zafarrancho de vulgaridad encubre, en cierto modo, una radiografía despiadada de nosotros mismos.

Entre los ingredientes que componen este potaje abracadabrante figura una especie de tertulia o merienda de negros donde se dirimen asuntos de actualidad. Quienes amueblan dicha tertulia son personajes recaudados en los sótanos de la incuria dialéctica. Hace una semana despotricaron contra el Papa; la imagen de cuatro fantoches denostando a un hombre que ha ingresado en la Historia es tan desternillante como la de cuatro granitos de arena que intentasen competir en belleza con las pirámides. Mañana podrían aplicar sus exabruptos contra Aristóteles, Virgilio, Mozart, Velázquez, Churchill o Fleming: el efecto sería igualmente irrisorio e inocuo. ¿Se imaginan a uno de estos petardos parodiando las dificultades que el manco Cervantes arrostraría ante la tarea de la escritura? ¿Se los imaginan ridiculizando la sordera de Goya? La injuria sólo merece tal denominación cuando quien la formula puede alzar su voz frente al ofendido en un plano de igualdad. Pero el abyecto barro no puede ofender el mármol erecto e inmarcesible.

Regocijémonos viendo cómo el barro salpica y bulle en su abyección, y apiadémonos de su designio de alcantarillas, pero, por favor, no enfanguemos nuestra voz con la sombra de la ira. Desde aquí, demando un poquito de caridad cristiana con los mequetrefes y los freaks; son el reverso oscuro de nosotros mismos.

(Juan Manuel de Prada – ABC – 29 Enero 2000)

28.1.00

LA IGLESIA CRITICA A TELE 5 POR INSULTAR AL PAPA EN CRÓNICAS MARCIANAS



El Papa es, para los católicos, el vicario de Cristo en la Tierra, es decir, una especie de tabú sagrado. Algo que olvidaron los invitados del programa Crónicas Marcianas, que emite Tele 5. Según la Iglesia, en el espacio ofrecido el 20 de enero, «se vertieron descalificaciones y se ridiculizó a su pastor supremo».

Y, azuzada por «numerosas comunicaciones de ciudadanos que habían seguido esa emisión», ha puesto el grito en el cielo. A través de una nota de la Conferencia Episcopal, ha manifestado «su desaprobación por los contenidos y comentarios ofensivos e injuriosos hacia el Papa expresados durante el programa».

Por eso motivo, «deplora y rechaza» esta emisión, al tiempo que pide «el respeto y la consideración debida» a la figura del Papa. Una actitud que «no coarta la libertad de expresión».

Los obispos no sólo se han quejado, sino que han pasado a la acción, invitando a los fieles a no seguir las aludidas emisiones». Un boicot episcopal en toda regla.

(José Manuel Vidal - EL MUNDO – 28 Enero 2000)