1.7.99

"¡YO DE TONTO, LO JUSTO!"





Conectamos con el gran evento catódico, en la noche del martes 29 de julio: la presencia de la biomasa justipendenciera, en Crónicas marcianas, Tele 5, el programa estrella de Sardá. La tríada del señor Galindo, lindo enano caballero, Carmen Vijande y Boris Izaguirre, la histérica más culta, en la estela de Chocrón, que han dado las letras venezolanas, no logran hacernos olvidar al señor Casamajó. Sardá triunfa solo, con patinazos de rauxa, sin el seny de este personaje imaginario que le encauzó.

Sale la Cosa despechugá, marcando la señal de la camiseta, varoniles pelillos y una cadena de oro macarra, aspecto de Tony Manero/Travolta. «A mí me han acusado de tener vínculos con el narcotráfico y la droga»... «A veces hay que perder las formas»... «Yo soy el hombre antidroga por excelencia»... «Malnacidos, yo qué tengo que ver». Gómez Parra y Nart le mencionan las turbias vinculaciones, la saga Ramírez. «¡Que yo he matao a Manolete!». Ruge. «A mí se me ha vinculado con todo bicho viviente». Sardá no interviene; horribles planos picados. A Gil se le nota golpeado, necesita urgente liposucción en rostro y estómago.

¡Otro mártir como Ruiz Mateos! ¡Otro Conde, en feo! Dice que está vetado en los medios, pero el personal está hasta el gorro de verle y oírle en todos los programas. Todo es una conspiración política de La Moncloa, en justo castigo por su expansión a Ceuta, Melilla y La Línea. Graves acusaciones al fiscal Villarejo. «¡Es que si no creyera en la justicia, me pegaría un tiro!». «¡Estoy jugándome la vida! Pero qué coño tiene que ver Gil con esto y lo otro». Habla de sí en tercera persona, provocando la ovación del público. «Pero si Marbella es la ciudad más bonita y tranquila, se venden todos los pisos, todo va bien, nadie se entera...». «Yo soy una víctima de la mafia marbellí», aclara el Kraken, que se acopló como voraz pulpo al asunto, cuando recaló en ese paraíso de sinvergüenzas y huríes con plata.

Si Marbella es Miami, Gil se cree Don Johnson a los 66 y su esposa María Angeles, pos la mismísima Pamela Anderson con medio kilo de silicona. «Esto es un juicio paralelo... Se han quedao sin caso Atlético y por eso se han sacado esto». No insulta, grita; nadie se entera. Al morcilludo podría ocurrírsele la reconquista de Gibraltar, si le dejan. «¡A mí qué me importa!», es su frase más repetida. Como ocurre con demasiada frecuencia en Crónicas M, los temas pretenden estirarse como chicles, Sardá ni abrió la boca, saliéndose la biomasa con la suya: él es El, el Alcalde de una Ciudad Importante, el Presidente de un Club Importante, y a él qué le importa, ni puta falta que hace, etcétera.

(Beatriz Pottecher - EL MUNDO – 1 Julio 1999)