31.1.98

MARTE VA BIEN





Me hubiera gustado hablarles de las hazañas que pergeña el equipo de Al filo de lo imposible, cuyas aventuras, en el Himalaya, Alaska o Africa, son como para no dormir (casi tanto como los cambios de programación a los que está sometido). Sin embargo, la actualidad se impone y el regreso de la invasión marciana merece unas palabras a través de las cuales quede claro que la imaginación sigue siendo la gran aliada del señor Sardá y sus secuaces.

Podrán gustar más o menos algunos de los colaboradores -léase Galindo, quien parece tener bula en su papel de gente de orden-, o algunos de los asuntos que se tratan, pero no podrán discutirse un par de cosas. La primera, su empeño en retorcer, distorsionar y sobresaltar la manida realidad. La segunda, su habilidad para sacar petróleo de la cotidianeidad y la sencillez, por lo que hay veces que no se sabe si lo que está ocurriendo en la pantalla es fruto de un concienzudo guión -así será en el 99% de los casos- o de la vis improvisadora de los participantes.

Qué le voy a hacer. Me gusta que me sorprendan. Que Mariano Mariano utilice los telesillas de Baqueira para curar jamones o que Sardá le diga a Rafa Camino: «La fiesta de los toros es machista. A ver cuándo toreáis vacas». Y me gusta también que escarben en la vida y nos ofrezcan una entrevista con dos ex compañeros de celda en Carabanchel o que escojan a dos miembros del equipo para reprocudir con bastante fidelidad una riña conyugal. Por no hablar del recóndito placer que me causa contemplar el rostro del señor Casamajor y confirmar el papel secundario que ahora ejerce el padre Apeles tras su inapelable fracaso como presentador (¿lo ven? Ya lo decía yo. Si lo mejor es dejarlos sueltos para que se imponga el sentido común y el buen gusto).

Caigo ahora en la cuenta de que muchos de los programas que soy capaz de ver sin que me amenacen de muerte o con el despido están hechos en Cataluña. Moros y cristianos -con un Jordi González que se muestra cada vez más brillante-, Saber y ganar y algunos otros elevan el nivel medio de la ramplonería estatal. Siempre fue así, la verdad, desde que el Ente se fundó. La llamada Escuela de Barcelona parece haber encontrado dignos sucesores.

En Madrid, en cambio, ya se sabe lo que hay: ministerios. Macroprogramas absurdos, concursos pelmazos... Mucho ruido y pocas nueces, excepción hecha de CQC o el ya citado Al filo de lo imposible. Algún día se hará con Prado del Rey lo que ahora hace Menem con el mayor centro de torturas de la dictadura argentina: derribarlo. Aunque muy posiblemente ésa sea una medida inocua y tardía para todo lo que nos han hecho, y nos siguen haciendo, sufrir.

(Javier Lorenzo – EL MUNDO – 9 Enero 1998)

19.1.98

XAVIER SARDÀ Y BELINDA WASHINGTON. TP DE ORO A LOS GALARDONES A LOS PRESENTADORES DEL AÑO



Televisión Española y Tele 5 han sido las grandes vencedoras de la 26ª edición de los Premios TP de Oro que anualmente otorga la revista Teleprograma. Estos galardones fueron entregados ayer en el transcurso de una gala, transmitida por Tele 5 y que estuvo presentada por Belinda Washington y Jordi González. Durante este acto se entregaron también cuatro premios especiales a Pilar Miró (trayectoria profesional), Florinda Chico (toda una vida), Ernesto Sáenz de Buruaga (especial informativo Ermua) y José Antonio Maldonado, presentador de El tiempo (TVE).

Emilio Aragón (Tele 5) y Lina Morgan (TVE) han sido elegidos de nuevo mejor actor y mejor actriz del año. Xavier Sardà y Belinda Washington (Tele 5) obtuvieron los galardones a los presentadores del año. Médico de familía y Crónicas marcianas, ambos de Tele 5, fueron considerados como la mejor serie y el mejor magazine. El premio al personaje revelación recayó en el señor Galindo.

Sorpresa, ¡sorpresa! (Antena 3) se alzó con el trofeo al mejor programa espectáculo. La 2. Noticias (TVE) ganó como informativo diario y Caiga quien caiga (Tele 5) como programa de actualidad y reportajes. Moros y cristianos (Tele 5) consiguió el galardón como programa de entrevistas y debates y ¿Qué apostamos? (TVE) como concurso. El anuncio de Peugeot obtuvo el premio al mejor spot publicitario.

(EL PAIS – 18 Enero 1998)